lunes, 17 de noviembre de 2014

La avenida parque y su entorno comienzan a estar de moda



El Parkway, ese parque alargado que atraviesa el barrio de La Soledad, cercano al centro de Bogotá desde los 50, cuando el sector era un apacible sitio de residencia de clase media, se ha convertido en lugar interesante por sus actividades culturales y por el aprovechamiento de sus construcciones

Teatros, cafés, ong’s y otros establecimientos han empezado a radicarse en esa avenida, la carrera 22, que comprende un kilómetro y que va de la  calle 36 a la 45.

La historia del Parkway tiene que ver con un ensanche hecho en Bogotá en los años 40 del siglo pasado.
 

Era 1948, con la ciudad seriamente afectada por el Bogotazo, y el urbanista austriaco Karl Brunner, director de Planeación, fue comisionado para reconstruir a Bogotá y para organizar el  crecimiento de la ciudad. Algo similar –­por supuesto guardadas las proporciones­– a lo de Ildefons Cerdá un siglo antes con el ensanche de Barcelona u otras ciudades españolas.

Años antes, en tiempos de López Pumarejo nació la Ciudad Blanca de la Universidad Nacional y Brunner propuso en 1942 una ciudad satélite al occidente de la ciudad, próxima a la zona universitaria, que rompería de paso la concentración de la ciudad en el eje norte-sur y a la vez serviría de ensanche de la ciudad.

También se proyectó una concentración urbana como capital de Cundinamarca que nunca prosperó, pero de esa iniciativa quedó el Parkway.

Por la forma de herradura del proyecto y de la propia Ciudad Universitaria, se plantearon vías en forma radial que comunicaran la ciudad de entonces y los sectores emergentes. Fue así como surgió el eje verde que a la vez serviría de conexión con la Ciudad Universitaria.
 
A la configuración curva de las vías contribuyó el cauce del río Arzobispo, que pasa por el límite norte de La Soledad en busca del occidente, en forma sinuosa.

En los 50, Ospinas y Compañía, y otras razones sociales promovieron el barrio La Soledad, que durante más de tres décadas fue un sector apacible de clase media alta, hasta cuando los propietarios envejecieron, sus hijos crecieron, llegaron la inseguridad y las rejas, y las casas empezaron a servir de oficinas.


 


A lado y lado del Parkway de La Soledad se exhibían casas de dos pisos y uno que otro edificio de apartamentos de no más de 4 pisos, interrumpidos apenas por algunas dotaciones como Carulla, el Teatro Arlequín y algunas farmacias o tiendas.



Allí había casas de personajes importantes, como la del expresidente Mariano Ospina Pérez, fallecido en 1976; y la del libanés Antonio Sefair, obra hecha en 1961 por la firma Noguera Santander, que luego fue convento y hoy es sede de Casa Ensamble.

Además, a la altura de la calle 37 se erigió un monumento a la Batalla Naval del Lago de Maracaibo y a su héroe, el almirante Padilla, con sus aceras en forma de olas.



En la década de 1980 aparecieron sucursales bancarias, asaderos de pollo, restaurantes para oficinistas.

Ya en el segundo milenio se aplicaron algunos cambios no muy acertados, como anular el estacionamiento situado al frente del supermercado Carulla, mientras que los garajes de las casas y edificios se iban convirtiendo en locales.

En 2008 se presentó en el Concejo de Bogotá un proyecto de acuerdo por medio del cual se declaraba Patrimonio Cultural de interés Urbano y Ambiental de Bogotá la avenida Park Way, que hasta donde sabemos no prosperó.

“Siendo obra del austriaco Kart Brunner, Director del Departamento de Urbanismo de Bogotá en la décadas de los 40, obra única en América del Sur y teniendo en cuenta que Teusaquillo es el pulmón más importante de la zona central de la ciudad, es importante aportar medidas tendientes a la protección y divulgación de este patrimonio bogotano”, se afirmaba en la exposición de motivos.

Ese mismo año se encargó un estudio urbanístico, paisajístico y de espacio público a Derek Schrader González, que propuso el reordenamiento que racionalizó el estacionamiento de vehículos en los andenes. (2)

En años recientes se mejoraron el amoblamiento urbano, los senderos peatonales, y los árboles allí plantados.

Así mismo aparecieron casas de teatro, cafés, restaurantes y algo de bohemia, reforzada por la cercana Universidad Nacional.



Arquitectos y diseñadores jóvenes han remodelado y restaurado casas de la zona para viviendas, aprovechando las ventajas de ese sitio estratégico, cercano al centro, a universidades y a zonas comerciales.

Y ahora, siguiendo la moda de nombrar los sitios por la letra inicial, algunos hablan del Parkway como Zona P.

 

Notas

(1)  Hofer, Andreas. Karl Brunner y el urbanismo europeo en América Latina
El Áncora Editores / Corporación La Candelaria. Bogotá, 2003

(2)  webidu.idu.gov.co:9090/jspui/bitstream/123456789/.../60018814-02.pdf