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Esta casona de la calle 18 con 6a, en la que hubo un hotel de mala muerte, fue recuperada con fines hoteleros |
Se
trata del lugar en el que se reúnen los poderes públicos y religiosos, aparte
de ser el lugar de encuentro de los ciudadanos. Y generalmente allí estaban el
comercio, los servicios y los oficios básicos.
Bogotá
no es la excepción y en la capital colombiana el centro es el lugar en el que
confluyen las sedes del gobierno,
la justicia, la administración
municipal, la Iglesia y los antiguos escenarios educativos y culturales. Pero ese núcleo cayó en desgracia y fue
abandonado a su suerte por sus autoridades y por una parte de los habitantes.
Algunos
reducen un poco erróneamente el centro histórico bogotano a La Candelaria, que
es tan solo uno de los barrios céntricos, como también lo son La Catedral, Las
Aguas, Las Nieves y La Concordia, nombres poco conocidos entre los nuevos
capitalinos.
El hecho es que hace por lo menos tres décadas se habla de la renovación del centro e incluso hace veinte años ya había una estrategia con ese nombre, el Plan Centro. Y el centro no solo ha comenzado a resurgir hace varios años, sino que es una inagotable fuente de riqueza urbana y ofrece múltiples oportunidades de revitalización.
No vale la pena detenerse a analizar los intentos por renovar la zona céntrica, sus fracasos y los últimos y desafortunados gobiernos distritales. Conviene sí discutir el tema a partir de los aspectos más recientes. Y el actual alcalde lo tiene en su agenda.
La
escasez de suelo urbanizable y una relativa desocupación en ciertos sitios,
luego del éxodo protagonizado de hace años por la empresas privadas y el
comercio de clase alta hacia el norte u occidente, crean un escenario maravilloso.
El
centro ya no es la zona insegura de hace 10 o 20 años. Lo mejor de todo es que quizá
nos hemos dado cuenta más por los extranjeros que visitan a Bogotá y que se
interesan por el centro más que cualquier otro sector bogotano, como debe ser.
Nos
parece recordar que el centro bogotano comenzó a renacer hace cosa de tres
lustros, en tiempos de los alcaldes Antanas Mockus y Enrique Peñalosa, cuando
los bogotanos y los turistas volvieron a “gozarse” la ciudad, como decía este
último.
Así
comenzamos a entender que la Catedral, el Capitolio, la plaza de Bolívar, los
templos y las callecitas viejas eran lo más valioso de la ciudad, más que los
centros comerciales y zonas de bares y restaurantes del norte de la ciudad.
Hoy en día hay esfuerzos tímidos pero importantes para restaurar áreas centrales y aprovechar construcciones valiosas y poco utilizadas que merecen mejor suerte.
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Edificios como éste son una excelente opción para oficinas o viviendas nuevas y a la vez proteger el patrimonio |
No
creemos equivocarnos si soñamos con que a la vuelta de diez años el centro de
Bogotá será una zona densamente habitada, con lugares de vivienda, trabajo y
diversión de primera categoría, y con calles
seguras y limpias por las que circulen con tranquilidad grandes y chicos. Con calidad
de vida.
En el Plan de
Desarrollo aprobado por el Concejo de Bogotá está contemplada la revitalización
del centro y el Instituto de Patrimonio Cultural definió un proyecto de ciudad
que contempla la racionalización y optimización de la movilidad, el
mejoramiento de las condiciones de accesibilidad y el aumento de la oferta de
espacio público, entre otros aspectos.
La iniciativa
comprende La Candelaria, La Catedral, La Concordia, Egipto, Las Aguas, Santa
Bárbara, Belén, Las Cruces, Lourdes y las Nieves, en donde se busca intervenir
zonas deterioradas o en precarias condiciones urbanísticas y ambientales,
actualizar la infraestructura de servicios públicos y aumentar el espacio
público.
Uno de los objetivos de la alcaldía de Bogotá con esa estrategia es reducir el déficit de vivienda y contribuir a solucionar el problema de techo de desplazados y personas de bajos ingresos.
En este lugar se iba a construir el Centro Cultural Español. El proyecto se canceló en el 2012 ante la crisis económica ibérica |
Incluso el alcalde Petro
solicitó al Gobierno contemplar en el plan de vivienda la posibilidad de que
los edificios desocupados se destinen a vivienda de interés prioritario.
Mientras
tanto, se abren paso iniciativas que oxigenan el corazón de la ciudad. Quizá
las más valiosas sean las situadas en la
zona de Las Aguas.
Sin
embargo una de las obras más atractivas e interesantes que se tenía por aquí,
el Centro Cultural Español, se canceló por la crisis económica de España. Del
proyecto solo quedan unos avisos en los terrenos en los que se iba a construir
el edificio. Allí dice: “Renovación del centro…”
El terreno de la cra 3a con calle 19 anuncia renovación. Pero no se sabe con qué proyecto se renovará la zona. |
Allí
se siente una impresión especial, pues el cercano cerro de Monserrate produce
una sensación de pantalla que envuelve el sector.
La glorieta de la cra. 3a. con 19, en Las Aguas, es uno de los sitios del centro que se revitalizarán. El sitio es una nueva ciudad universitaria |
La
obra se acordó en el 2006 entre la Alcaldía y la Agencia Española de
Cooperación Internacional (Aeci), y la
Empresa de Renovación Urbana (ERU)
realizó una inversión de 1.920 millones de pesos en la adquisición de
predios.
Debía
comenzar en el 2007, se planeaban inversiones por 15.000 millones de pesos y
España ofreció encargarse del mantenimiento durante 65 años. Se proyectaba un
complejo de 5.800 metros cuadrados que incluía salas de exposiciones,
auditorio, biblioteca, aulas, tiples, auditorio, tienda y restaurante.
Y
allí se formaba un triángulo de sedes culturales, con el Centro
Colombo-Americano y la Alianza Colombo-Francesa.
Pero en mayo del 2012, un mes después de que el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, estuviera en Bogotá, España anunció que desistía de la construcción.
El alcalde Petro
escribió en Twitter: "El presidente Rajoy me solicitó recibir el lote dado
que la crisis no le permite hacer obra".
Ahora
urge que alguien se haga cargo de la propuesta y edifique esas manzanas
estratégicas. Se dice que la alcaldía bogotana, que ha demostrado tanta lentitud,
quiere que el proyecto siga adelante.
Muy cerca de allí ya fue rehabilitado el Hotel Continental, obra de Vicente Nasi, que se inauguró en 1948 y cayó en desgracia en los 90. Al lado está por inaugurarse la torre Bicentenario, de 17 pisos, ubicada a pocos metros del Eje Ambiental y que tendrá suites hoteleras por Business Hotels, de la Organización Hotelera Germán Morales e Hijos.
Torre Bicentenario, de 17 pisos, frente al Parque de los Periodistas. Hotel, oficinas y apartamentos en la zona del Eje Ambiental. |
Pero
los propósitos renovadores van más allá del centro propiamente dicho. Por los
lados de la calle 26, donde terminaba la Bogotá de comienzos del siglo XX, es
decir, donde surgió hace medio siglo el Centro Internacional, se planea otro
gran proyecto.
Es
un emprendimiento del grupo empresarial Chaid Neme en el lugar del actual Centro
de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada, que tendría 250 mil metros
cuadrados y demandaría inversiones por US$300 millones.
Esa
organización adquirió en 2007 un lote en la Avenida Caracas con 26, que era
propiedad del banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo, y en el que al parecer se
pensó alguna vez en construir la sede del Banco de la República. De inmediato,
el grupo Neme contactó a arquitectos de talla mundial para diseñar la obra.
“Por las
dimensiones, ubicación y características de la propiedad, se pensó en un
desarrollo inmobiliario que se convirtiera en un ícono para la ciudad”, dijo
hace poco a El Espectador Nayib Neme, presidente del grupo, y contó que cuando
se preparaba la etapa de diseño apareció la posibilidad de adquirir el lote contiguo.
Entonces recordó un viejo refrán que dice que “el lote del vecino siempre
florece más que el propio”.
“Estamos hablando
del cambio urbanístico más importante de la ciudad en muchos años. Se tiene en
mente algo parecido a Victoria Station, en Londres, o Pennsylvania Station, en
Nueva York. Bogotá necesita un proyecto ícono, como un Guggenheim de Bilbao o,
en su momento, unas torres gemelas de Nueva York”, comentó Neme.
La idea inicial
habla de comercio, vivienda de alto nivel y oficinas distribuidas en tres o
cuatro torres de diferentes alturas.
Puede sonar pretencioso pero se pensó para el proyecto en los arquitectos Norman Foster, Richard Myers, Santiago Calatrava y Sir Richard Rogers, que fue el escogido y que por cierto visitó a Colombia en enero de 2013.

El arquitecto se
reunió el 17 de enero con el presidente Juan Manuel Santos. “Vino tal vez el
arquitecto más famoso del mundo. Se llama Sir Richard Rogers, británico. Y vino
anunciar que va a liderar, va a participar en una inversión muy grande en
Bogotá, cerca de 700 millones de dólares de renovación urbana en el centro de
Bogotá, cosa que nos complace muchísimo”, declaró el presidente.
A todo esto se suma lo
que se está haciendo frente al Centro Administrativo Nacional (CAN), bautizado como
Ciudad Empresarial Sarmiento Angulo, del que ya se construyeron los edificios
de Avianca y de la Cámara Colombiana de Infraestructura.
La ciudad está llena de espacios que permiten rehabilitarse y aprovecharse para las próximas décadas. Y en el centro de Bogotá son innumerables los edificios de gran factura que podrían convertirse en nuevos apartamentos, consultorios y oficinas.
Muy buen artículo, una pregunta sabes quién fue el diseñador y constructor de los edificios del banco Popular. A nivel nacional cordial saludo.
ResponderEliminarJohnjoseserranobrasvi@gmail.com