lunes, 8 de junio de 2026

Urbanidad y urbanistas (23). Tras las huellas de Esguerra, Sáenz y Samper





Edificio Avianca

Quienes pasan por el edificio Avianca, en el centro de Bogotá, o recorren los pasillos del Museo del Oro y la Biblioteca Luis Ángel Arango, los participantes en eventos en el Centro de Convenciones de Cartagena, e incluso los paisas que miraban extasiados la altura de la Torre Coltejer, en el centro de Medellín, ignoran que estas obras fueron construidas por una de las firmas de arquitectos más importantes en la historia del país, Esguerra, Sáenz, Urdaneta y Suárez, más tarde conocida como  Esguerra, Sáenz y Samper.


Casa de doña Ana U. de Caballero, primer trabajo de la compañía

El estudio de arquitectos fue fundado en Bogotá en 1946 por los arquitectos Rafael Esguerra García, Álvaro Sáenz Camacho, Daniel Suarez Hoyos y Rafael Urdaneta Holguín, y su primera obra fue la casa de Ana U. de Caballero, situada en la calle 70 con 12, en el barrio bogotano de Quinta Camacho.

La primera oficina de la firma estaba localizada en el antiguo Edificio del Banco de Los Andes, en la calle 14 con 8a.



El antiguo BCH en el Parque Santander

Urdaneta Holguín fue socio de la compañía hasta 1976 y Suárez Hoyos se había retirado años antes. Tras vincularse Germán Samper Gnecco en 1958, la firma se conoció como Esguerra Sáenz Urdaneta Samper y Cía. Desde 1976 se denominó Esguerra Sáenz y Samper Ltda.

Al hablar sobre esta firma recordamos a "the big four", las cuatro grandes empresas estadounidenses de auditorías, pues Esguerra Sáenz fue una de las cuatro o cinco– compañías de arquitectos que forjaron el desarrollo de la construcción en Bogotá en las décadas de 1960 y 70, principalmente.





El Museo del Oro y si vecino, el edificio de La Nacional de Seguros

En los maravillosos 60 y 70, Esguerra Sáenz prácticamente amobló el centro de Bogotá, con realizaciones como los edificios de Avianca, la Nacional de Seguros, el Museo del Oro y el antiguo Banco Central Hipotecario (BCH, hoy DIAN).

Así las cosas, podría decirse que casi todo el actual Parque Santander –exceptuando las iglesias de San Francisco y La Tercera, el Banco de la República y el Jockey Club–, fue obra suya. 


Torre Coltejer, una de las obras más emblemáticas de Medellín.
 En su diseño participaron también Raúl Fajardo y otros. (Foto www.germansamper.com)


Sala de Conciertos de la Biblioteca LuisÁngel Arango, diseñada por 
Germán Samper Gnecco (Foto Gabriel Romero. www.banrepcultural.org) 

Pero en otros sitios de la capital y del país se construyeron también edificaciones de antología urbana como el edificio del SENA en la carrera Décima, el de Panamerican Life frente al Parque Nacional, el del Banco de Occidente en el Centro Internacional, la Ciudadela Colsubsidio, el Centro Administrativo Municipal de Cali, y la Torre Coltejer y el Banco Popular en Medellín. 


Iglesia de La Veracruz, remodelada en los 60 por Esguerra Sáenz.

En la década de 1960 la empresa hizo restauraciones en las catedrales de Bogotá y Zipaquirá, en la iglesia de La Veracruz  (Panteón Nacional) y la Capilla del Sagrario.

Ya mencionamos la Biblioteca Luis Ángel Arango, en La Candelaria, cuya monumental sala de conciertos se debe a Germán Samper. Mientras tanto, Esguerra fue el creador de la cúpula de hormigón de la sala de lectura, ahora hemeroteca de esa sede cultural.

Fuera del país la empresa realizó obras como la sede del diario El Universo, de Guayaquil (Ecuador), un proyecto experimental de vivienda en Perú y un edificio de apartamentos en Panamá.

Los socios

De los socios originales, Daniel Suárez Hoyos se graduó en la Universidad Nacional y en la Catholic University, de Washington, en 1945. Por su parte, Rafael Urdaneta Holguín era egresado de la Nacional y se especializó en la Universidad de California en Berkeley.  

Gran parte de la vida de la empresa, Álvaro Sáenz se encargó de la gerencia, Rafael Esguerra del departamento de construcción y Germán Samper Gnecco del taller de diseño.


Germán Samper, Rafael Esguerra y Álvaro Sáenz


Logotipo de la firma



Rafael Esguerra García (1922–2000) se graduó como arquitecto en la Universidad Nacional en 1945.

Se asoció en 1963 con el ingeniero Doménico Parma y creó la firma Ingeniería Mecánica Colombiana (IMC), para y producir maquinaria pesada para procesos de construcción, cableado estructural y postensionamiento.

Fundó el Aeroclub de Colombia.

Álvaro Sáenz Camacho, arquitecto de MIT y Cornell University, donde se graduó en 1943.

Dentro de la empresa de diseño y construcción se desempeñó siempre en el cargo de gerente general. 

Fue promotor y organizador de la primera exposición de arquitectura colombiana en Nueva York, miembro del consejo directivo del Gimnasio Moderno por más de treinta años y perteneció a la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá.

Por su parte Germán Samper Gnecco nació en 1924. Estudio arquitectura en la Universidad Nacional de Colombia y se graduó en el año 1947. 

Fue uno de los colombianos que se formaron en París bajo el influjo de Le Corbusier.

A su regreso a Colombia trabajó en el Banco Central Hipotecario. Un aspecto capital de su vida fue la investigación en vivienda social y autoconstrucción, que se plasmó en la edificación de casas populares en el barrio La Fragua, de Bogotá, en compañía de su esposa Yolanda Martínez de Samper.

Fue decano y profesor de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de los Andes.

Sobresalió como un gran dibujante y sus cuadernos de viaje y sus croquis y apuntes se convirtieron en varios libros publicados.

En 1995 estableció con su hija Ximena la firma GX Samper Arquitectos Ltda. Murió en 2019.


Edificio comercial Marco E. Mora, en Chapinero 
(Reformado)

Con ellos trabajaron arquitectos que más tarde emigraron a sus propias oficinas o fueron reclutados por otras empresas, como Carlos Celis Cepero, Samuel Vieco, Germán Téllez Castañeda, Bernardo Posse Paredes, Urbano Ripoll y Luis Restrepo. 

También Fernando Correa Muñoz, fundador de la revista Habitar, del diario El Tiempo, y uno de los más destacados exponentes de ese raro género del periodismo arquitectónico.

O maestros de la fotografía como Paul Beer, German Téllez y Diego Samper, hijo de Germán Samper Gnecco.

Además, tuvieron aliados como Doménico Parma, reconocido experto en estructuras.

Esguerra Sáenz también incluyó empresas como Estruco & Cia. Ltda, especializada en estructuras de hormigón e ingeniería civil.

La obra de esta compañía fue estelar hace medio siglo y permanece en las principales ciudades de Colombia como testimonio de una época grande de la arquitectura nacional.




Casas en Bogotá y finca El Pedregal, en Zipaquirá, 

de Camilo Sáenz, diseñadas por la firma 



Notas

1.www.germansamper.com . Consultado el 14/5/26

2.El Espectador. Suplemento Esguerra Sáenz y Samper. Domingo 13 de abril de 1986 

3.Pionero de la arquitectura moderna | Archivo de Bogotá. Consultado el 4/6/26

4.Germán Samper. Diego Samper Ediciones. Bogotá 2011.

5.www.banrepcultural.org. Consultado el 6/6/26

sábado, 6 de junio de 2026

Urbanidad y urbanistas (22). Tras las huellas de Sudarsky y Menéndez

En las décadas de 1940 y 50 empezaron a surgir en Bogotá y en otras ciudades de Colombia firmas de arquitectos, de ingenieros y, en general, de construcciones que destacaron en el paisaje urbano con sus diseños de viviendas y oficinas, en medio de un país que comenzaba a modernizarse y a dejar de ser predominantemente rural. 

Dentro de esa pléyade de profesionales figura la firma creada por Enrique Sudarsky y Juan Antonio Menéndez Careaga, algunas de cuyas obras sobreviven en barrios de la capital como el Antiguo Country.

                       Enrique Sudarsky

Enrique Sudarsky, que realizó numerosas obras de arquitectura en Bogotá –no solo con Sudarsky y Menéndez–, fue alumno de alumno del departamento de arquitectura del Illinois Institute of Technology, de Chicago, dirigido por el célebre maestro Mies van der Rohe. Sudarsky falleció en 2022 en Williamsburgh, Virginia.

Mientras tanto, el arquitecto español Menéndez Careaga nació en Burgos en 1921 y murió en noviembre de 1986 en Bogotá. 

En tiempos de la Guerra Civil española, Menéndez era alumno la Escuela Popular de Guerra de las fuerzas republicanas. Al terminar el conflicto tuvo que exiliarse en Francia. Su nombre aparece en el fichero del Centro Documental de la Memoria Histórica, denominado Buscador de la Guerra Civil Española, como egresado de dicha Escuela en agosto de I937.

Luego llegó con un grupo de españoles a Barranquilla, donde fueron recibidos por el entonces presidente Alfonso López Pumarejo. En Bogotá se graduó de arquitecto en 1946 en la Universidad Nacional, donde fue también profesor.

Menéndez perteneció al grupo de arquitectos españoles que llegaron exiliados a Colombia, algunos de los cuales echaron raíces, mientras que otros se fueron a otros países o retornaron al suyo.

Fue uno de los diseñadores de las torres residenciales del Centro Urbano Antonio Nariño y se desempeñó como subgerente del Instituto Colombiano de Construcciones Escolares (ICCE).

Siempre se consideró colombiano y no quiso utilizar la nacionalidad de origen hasta que terminó el gobierno del general Francisco Franco, cuando volvió a tener pasaporte español.

Sudarsky y Menéndez, asociados con el también arquitecto Moisés Coiffman, diseñaron y construyeron en 1954 el edificio de apartamentos localizados en la en la calle 24 no. 6-51, incluido en la lista de bienes culturales.

             Edificio situado en la calle 24 con 6a.

Por su parte, Sudarsky se asoció con Jacobo Reines para construir en 1968 el Edificio Elmex, ubicado en la carrera 13 con calle 44. Es una construcción de 9 pisos para vivienda y 6 locales comerciales en la planta baja. 

                                                                        

                                         Edificio Elmex, en la zona de Palermo

Enrique Sudarsky unió esfuerzos en los años 70 del siglo pasado con Jacques Aghion. Juntos construyeron el edificio Kalamarí, en la carrera 11 con calle 78.


Edificio Kalamarí (reflejado), en la carrera 11 con 78

También el edificio Covinoc, en la calle 19 con carrera Octava, cuya delgadez se explica por haber sido construido en un terreno resultante de la demolición para ampliar esa vía y abrir la avenida Ciudad de Lima en los años 70.


El edificio Covinoc, en la calle 19 con 8a.

En Bogotá hay obras de Sudarsky y Menéndez, o de cada uno por separado.

Es de Menéndez una casa de La Soledad (1955), prototipo de las tantas viviendas unifamiliares edificadas en ese rico sector de Bogotá. La vivienda, situada en la carrera 26 número 40-85, es de 1955 y fue declarada Bien de Interés Cultural.

                  Casa típica del barrio La Soledad

Y de Sudarsky es el edificio de apartamentos Montecarlo (1976), y otro gemelo casi contiguo, situados en la calle 70 con 8a., cuando las amplias casas de la zona, algunas de estilo "inglés", empezaron a ser sustituidas por propiedad horizontal. 




Pero donde quizá sea más interesante la huella de este dueto de profesionales es en el Antiguo Country, donde se construyeron en los años 50 edificios de apartamentos, de 4 o 5 pisos, algunos con locales comerciales en la primera planta, que se conservan en buen estado.

Ejemplos de ello son los edificios Lucía (1959), en la calle 85 con la paralela  oriental de la Autopista Norte con 84, y Vainberg (1963), en la esquina de la 85 con la misma Autopista, que se caracterizan por la amplitud de los apartamentos, como se acostumbraba en la época de la construcción.

  

              Edificios de apartamentos en el Antiguo Country

Por último, Sudarsky y Menéndez fueron los autores del edificio ubicado en Chapinero, en la carrera 13 con 63, frente a la Iglesia de Lourdes, que en comienzo fue residencial y luego se transformó en oficinas y se le adicionaron dos plantas más.

       Este edificio existe aun -reformado- en la carrera 13 con 63


Notas

-https://sisbic.idpc.gov.co/Fichas_CH/FV_003102017020.pdf Consultado el 12/2/2026

 -https://sisbic.idpc.gov.co/Fichas_606_ant/0071014920.pdf Consultado el 3/3/2026

-Arquitectura de Bogotá (@arquitecturadebogota) • Fotos y videos de Instagram

-Entrevista con Arturo Menéndez Valserra (hijo de Juan Menéndez), fallecido en 2023, publicada en el diario La República. Bogotá, 8 de noviembre de 1986.

-https://buscar.combatientes.es Consultado el 16/5/26




















jueves, 20 de noviembre de 2025

Pasaje Gamba y edificio Gutt Dávila, un tesoro escondido

El Pasaje Hernández, una galería de comercio construida a finales del siglo XIX, es considerado el primer centro comercial que hubo en Bogotá. Este pasadizo situado en la carrera 8a. (antigua calle de Florián) con calle 12, se complementó en 1918 con el edificio Hernández, inaugurado en 1918. 

2018.


Estas construcciones se inscribieron en el deseo de modernidad de las nuevas burguesías bogotanas.


La zona se desarrolló hacia el norte en la década de los 30 y a los lados del pasaje se construyeron los edificios del Banco Comercial Antioqueño y de la Compañía Colombiana de Seguros, con frente sobre la calle 13. Pero antes, en 1928, se levantó en el interior de la manzana una interesante construcción de seis plantas, de propiedad del empresario Moris Gutt y de don Marco D. Dávila, conocido como Edificio Gutt Dávila, de acuerdo con la investigación de Enrique Martínez Ruiz, en su libro Quinta Sion, los judíos y la conformación del espacio urbano de Bogotá”. 1


                                    


Gutt, de origen ucraniano, que llegó al país a comienzos del siglo XX con su hermano Salomón –fueron importantes constructores– y Dávila adquirieron el 10 de noviembre de 1928 cuatro lotes en el límite del Pasaje Hernández, desde donde arranca el Pasaje Gamba, nombre que debe a su propietario, Emilio Gamba.


Allí se desprendía una calle peatonal hacia el occidente, que se pensaba que saldría hacia la carrera 9a., con el nombre de Pasaje Colombia, lo cual nunca se hizo realidad. 


  


En el terreno sur de este último punto se levanta desde entonces el Edificio Gutt Dávila. 


Este edificio fue considerado como uno de los más altos de la ciudad en su tiempo. 


La fachada se caracteriza por una rica ornamentación, ventanas con molduras  y antepechos con balaustres, y una esquina curva con pilastras de yeso.


En el primer piso tenía locales comerciales.  A partir del segundo piso, había oficinas, un ascensor y áreas de circulación con piso de ladrillos de vidrio conocidos como Vitro Block, lo cual facilitaba la iluminación natural en las zonas de circulación de cada planta. 


                 




La fachada se caracteriza por una rica ornamentación, ventanas y antepechos con balaustres, y una esquina con pilastras de cemento.


Entre tanto, a pocos metros de la zona, se consolidaba un sector bancario que tendría preponderancia durante casi todo el siglo XX, en esa zona funcionaban numerosos establecimientos comerciales pertenecientes a miembros de la comunidad sirio-libanesa en la carrera 9a. entre calles 11 y 12, especialmente de textiles.


En 1933, Gutt y Dávila vendieron el inmueble a la Compañía Colombiana de Seguros, que, como decíamos, tenía su sede en un edificio situado a pocos metros sobre la entonces calle 13, actual calle 12 B.


                          


La torrecita se conoció más tarde como Edificio Quintana, ya que allí funcionó durante un tiempo la Inmobiliaria A. Quintana y Cia.


Después de un largo abandono, a comienzos de esta década la parte baja del edificio tuvo la mala fortuna de convertirse en estacionamiento de motocicletas y el pasaje la desgracia de volverse una moto vía. Es raro el día que los transeúntes podemos     caminar por allí en paz y que no nos toque saltar a un lado de la vía para no ser atropellado por los motociclistas abusivos, a pesar de que un letrero instalado a la entrada indica que las motos deben entrar apagadas.


El edificio que nos ocupa tiene uno de los locales en litigio que ojala se resuelva. Así lo señala un cartel de notificación judicial colgado en su fachada.


En 2024, una vez más, las autoridades bogotanas anunciaron su intención de renovar el centro, para rehabilitar y aprovechar edificaciones valiosas, por medio de la empresa de renovación Renobo.


            


La ahora denominada calle 12 B, antigua calle de los bancos de la ciudad, es quizá la de mayor potencial de recuperación patrimonial del centro de Bogotá y con un esfuerzo de la empresa privada podría ser parte del renacimiento del centro capitalino.


Y esta edificación en particular, Gutt Dávila, actualmente medio abandonada, podría ser un formidable hotel o sede de restaurantes.


Infortunadamente, hace pocos años las paredes de ladrillo a la vista fueron cubiertas con pintura y, tal como acabamos de anotar, la entrada del edificio ahora es guarida de motocicletas. 


Pero, soñar no cuesta nada.



Notas


1.Martínez Ruiz, Enrique. Quinta Sión, Los  judíos y la conformación del espacio urbano de Bogotá. Bogotá, Editorial Pontificia Universidad Javeriana.






miércoles, 23 de julio de 2025

Urbanidad y urbanistas (21). Tras las huellas de Child Dávila y Luzardo


Child Dávila, Luzardo & Compañía fue una empresa fundada en 1940 por Harry Child Dávila y Jorge Luzardo, arquitectos bogotanos especializados en Estados Unidos.

Child regresó a Colombia en 1933, luego de culminar estudios, y se vinculó a la firma del norteamericano Fred T. Ley, que desarrolló importantes proyectos en Bogotá.  Trabajó también en la compañía Coleman y allí conoció a Luzardo, que nació en 1904 y estudió en el Colegio San Bartolomé.

No son muchas las obras de la empresa que sobreviven en Bogotá actualmente, pero sí son de una importancia decisiva como testimonio de su época, como modelos de varios estilos y como ejemplos de buena construcción.


Edificio en la calle 22 con carrera 5a. 

“La calidad de las soluciones de la firma era reconocida en la capital. Los planos de los proyectos eran realizados por los mismos Child y Luzardo”, señala el Atlas Histórico de Bogotá y agrega que trabajaron en distintas zonas de Bogotá, entre ellas el centro, El Chicó, Teusaquillo, La Candelaria, El Retiro y La Magdalena. 1

El libro La Magdalena, de Camilo Moreno Iregui, publicado en 2017 por el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, se refiere a “firmas de gran relevancia para el patrimonio inmueble de la ciudad como Alberto Manrique Martin; Casanovas & Mannheim; Child Dávila y Luzardo; Cuellar Serrano Gómez; Gaetano di Terlizzi; Manuel H. Franco Martínez & Hoyos; Montoya & Valenzuela; Trujillo Gómez & Martínez Cárdenas; Manuel de Vengoechea; Rocha & Santander y Vicente Nasi”. 2


Por fortuna existen algunas de sus realizaciones, especialmente pequeños edificios residenciales, en algunos casos restaurados, como el situado en La Magdalena, calle 37 no. 15-49, que fuera de propiedad de don Miguel Santamaría Dávila hasta hace algunos años.

No menos llamativo ha sido siempre el edificio de la 7a. con 79, al frente de la iglesita Santa María de los Ángeles, que perteneció a Luis E. y Samuel Williamson. Hoy, reformado, sirve como edificio de oficinas. 3


Pero también construyeron edificios de gran tamaño y uso mixto, como el que reunió el Cine Coliseo, locales comerciales y apartamentos en la zona que luego se convertiría en la década de 1960 en el Centro Internacional, edificación hoy desfigurada.


Hace pocos años concluyó la restauración de edificio Acuña o Edificio Francés, ubicado en la carrera 10a. con calle 22. La edificación de apartamentos, un aporte a la revitalización del centro de Bogotá, sobrevive en medio de las agresiones con aerosol y la peligrosidad de la zona, próxima a las manzanas declaradas como zona de tolerancia.


Edificio Francés

En la calle 23 con carrera 5a., diagonal al Teatro Faenza, se encuentra un bellísimo edificio de apartamentos de la firma.

Child Dávila y Luzardo desarrollaron una tarea discreta pero notable en la construcción de viviendas. En particular, fueron muy activos en la construcción de casas de estilo “inglés” y neoclásico en sectores como El Nogal, El Retiro y La Magdalena.


Casa de Darío Echandía, en La Magdalena

En las imágenes se aprecian la casa del expresidente Darío Echandía (arriba) en la avenida 39 con 15, la de Leonor Calvo de Bejarano, en el barrio La Magdalena, y la de Jaime Trujillo en Quinta Camacho (bajo estas líneas).




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Buen trabajo de Child Dávila y Luzardo es la residencia de Carlos Dávila en El Nogal, que tiene sembrado en su frente el famoso ejemplar de esa especie, de doscientos años de vida, que da nombre al barrio.

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Casa Dávila, en El Nogal

Es importante anotar que esta es una de las empresas que acostumbraba “firmar” sus obras con placas de identificación en piedra instaladas en un rincón de sus fachadas, como se hacía en las décadas de 1940 y 50, tema que abordamos con amplitud en anterior ocasión.

 

Pilastra y "firma" de la empresa en el edificio Francés, carrera 10a.


Notas

1.Atlas Histórico de Bogotá (1911-1948). Corporación La Candelaria. Editorial Planeta. Bogotá, 2006.

2. Moreno Iregui, Camilo. La Magdalena. Instituto Distrital de Patrimonio Cultural. Bogotá 2017.

3.Revista Casas y Solares. Diversas ediciones 1948, 1949.

4. Instagram: Arquitectura de Bogotá. Linktr.ee/arquitecturadebogota

 



Casa Luis Toro, barrio Bosque Izquierdo