sábado, 6 de junio de 2026

Urbanidad y urbanistas (22). Tras las huellas de Sudarsky y Menéndez

En las décadas de 1940 y 50 empezaron a surgir en Bogotá y en otras ciudades de Colombia firmas de arquitectos, de ingenieros y, en general, de construcciones que destacaron en el paisaje urbano con sus diseños de viviendas y oficinas, en medio de un país que comenzaba a modernizarse y a dejar de ser predominantemente rural. 

Dentro de esa pléyade de profesionales figura la firma creada por Enrique Sudarsky y Juan Antonio Menéndez Careaga, algunas de cuyas obras sobreviven en barrios de la capital como el Antiguo Country.

                       Enrique Sudarsky

Enrique Sudarsky, que realizó numerosas obras de arquitectura en Bogotá –no solo con Sudarsky y Menéndez–, fue alumno de alumno del departamento de arquitectura del Illinois Institute of Technology, de Chicago, dirigido por el célebre maestro Mies van der Rohe. Sudarsky falleció en 2022 en Williamsburgh, Virginia.

Mientras tanto, el arquitecto español Menéndez Careaga nació en Burgos en 1921 y murió en noviembre de 1986 en Bogotá. 

En tiempos de la Guerra Civil española, Menéndez era alumno la Escuela Popular de Guerra de las fuerzas republicanas. Al terminar el conflicto tuvo que exiliarse en Francia. Su nombre aparece en el fichero del Centro Documental de la Memoria Histórica, denominado Buscador de la Guerra Civil Española, como egresado de dicha Escuela en agosto de I937.

Luego llegó con un grupo de españoles a Barranquilla, donde fueron recibidos por el entonces presidente Alfonso López Pumarejo. En Bogotá se graduó de arquitecto en 1946 en la Universidad Nacional, donde fue también profesor.

Menéndez perteneció al grupo de arquitectos españoles que llegaron exiliados a Colombia, algunos de los cuales echaron raíces, mientras que otros se fueron a otros países o retornaron al suyo.

Fue uno de los diseñadores de las torres residenciales del Centro Urbano Antonio Nariño y se desempeñó como subgerente del Instituto Colombiano de Construcciones Escolares (ICCE).

Siempre se consideró colombiano y no quiso utilizar la nacionalidad de origen hasta que terminó el gobierno del general Francisco Franco, cuando volvió a tener pasaporte español.

Sudarsky y Menéndez, asociados con el también arquitecto Moisés Coiffman, diseñaron y construyeron en 1954 el edificio de apartamentos localizados en la en la calle 24 no. 6-51, incluido en la lista de bienes culturales.

             Edificio situado en la calle 24 con 6a.

Por su parte, Sudarsky se asoció con Jacobo Reines para construir en 1968 el Edificio Elmex, ubicado en la carrera 13 con calle 44. Es una construcción de 9 pisos para vivienda y 6 locales comerciales en la planta baja. 

                                                                        

Edificio Elmex, en la zona de Palermo

Enrique Sudarsky unió esfuerzos en los años 70 del siglo pasado con Jacques Aghion. Juntos construyeron el edificio Kalamarí, en la carrera 11 con calle 78.


Edificio Kalamarí (reflejado), en la carrera 11 con 78

También el edificio Covinoc, en la calle 19 con carrera Octava, cuya delgadez se explica por haber sido construido en un terreno resultante de la demolición para ampliar esa vía y abrir la avenida Ciudad de Lima en los años 70.


El edificio Covinoc, en la calle 19 con 8a.

En Bogotá hay obras de Sudarsky y Menéndez, o de cada uno por separado.

Es de Menéndez una casa de La Soledad (1955), prototipo de las tantas viviendas unifamiliares edificadas en ese rico sector de Bogotá. La vivienda, situada en la carrera 26 número 40-85, es de 1955 y fue declarada Bien de Interés Cultural.

                  Casa típica del barrio La Soledad

Y de Sudarsky es el edificio de apartamentos Montecarlo (1976), y otro gemelo asi contiguo, situados en la calle 70 con 8a,, cuando las amplias casas de la zona, algunas de estilo "inglés", empezaron a ser sustituidas por propiedad horizontal. 




Pero donde quizá sea más interesante la huella de este dueto de profesionales es en el Antiguo Country, donde se construyeron en los años 50 edificios de apartamentos, de 4 o 5 pisos, algunos con locales comerciales en la primera planta, que se conservan en buen estado.

Ejemplos de ello son los edificios Lucía (1959), en la calle 85 con la paralela  oriental de la Autopista Norte con 84, y Vainberg (1963), en la esquina de la 85 con la misma Autopista.

  

              Edificios de apartamentos en el Antiguo Country

Por último, Sudarsky y Menéndez fueron los autores del edificio ubicado en Chapinero, en la carrera 13 con 63, frente a la Iglesia de Lourdes, que en comienzo fue residencial y luego se transformó en oficinas y se le adicionaron dos plantas más.

       Este edificio existe aun -reformado- en la carrera 13 con 63


Notas

-https://sisbic.idpc.gov.co/Fichas_CH/FV_003102017020.pdf Consultado el 12/2/2026

 -https://sisbic.idpc.gov.co/Fichas_606_ant/0071014920.pdf Consultado el 3/3/2026

-Arquitectura de Bogotá (@arquitecturadebogota) • Fotos y videos de Instagram

-Entrevista con Arturo Menéndez Valserra (hijo de Juan Menéndez), fallecido en 2023, publicada en el diario La República. Bogotá, 8 de noviembre de 1986.

-https://buscar.combatientes.es Consultado el 16/5/26




















jueves, 20 de noviembre de 2025

Pasaje Gamba y edificio Gutt Dávila, un tesoro escondido

El Pasaje Hernández, una galería de comercio construida a finales del siglo XIX, es considerado el primer centro comercial que hubo en Bogotá. Este pasadizo situado en la carrera 8a. (antigua calle de Florián) con calle 12, se complementó en 1918 con el edificio Hernández, inaugurado en 1918. 

2018.


Estas construcciones se inscribieron en el deseo de modernidad de las nuevas burguesías bogotanas.


La zona se desarrolló hacia el norte en la década de los 30 y a los lados del pasaje se construyeron los edificios del Banco Comercial Antioqueño y de la Compañía Colombiana de Seguros, con frente sobre la calle 13. Pero antes, en 1928, se levantó en el interior de la manzana una interesante construcción de seis plantas, de propiedad del empresario Moris Gutt y de don Marco D. Dávila, conocido como Edificio Gutt Dávila, de acuerdo con la investigación de Enrique Martínez Ruiz, en su libro Quinta Sion, los judíos y la conformación del espacio urbano de Bogotá”. 1


                                    


Gutt, de origen ucraniano, que llegó al país a comienzos del siglo XX con su hermano Salomón –fueron importantes constructores– y Dávila adquirieron el 10 de noviembre de 1928 cuatro lotes en el límite del Pasaje Hernández, desde donde arranca el Pasaje Gamba, nombre que debe a su propietario, Emilio Gamba.


Allí se desprendía una calle peatonal hacia el occidente, que se pensaba que saldría hacia la carrera 9a., con el nombre de Pasaje Colombia, lo cual nunca se hizo realidad. 


  


En el terreno sur de este último punto se levanta desde entonces el Edificio Gutt Dávila. 


Este edificio fue considerado como uno de los más altos de la ciudad en su tiempo. 


La fachada se caracteriza por una rica ornamentación, ventanas con molduras  y antepechos con balaustres, y una esquina curva con pilastras de yeso.


En el primer piso tenía locales comerciales.  A partir del segundo piso, había oficinas, un ascensor y áreas de circulación con piso de ladrillos de vidrio conocidos como Vitro Block, lo cual facilitaba la iluminación natural en las zonas de circulación de cada planta. 


                 




La fachada se caracteriza por una rica ornamentación, ventanas y antepechos con balaustres, y una esquina con pilastras de cemento.


Entre tanto, a pocos metros de la zona, se consolidaba un sector bancario que tendría preponderancia durante casi todo el siglo XX, en esa zona funcionaban numerosos establecimientos comerciales pertenecientes a miembros de la comunidad sirio-libanesa en la carrera 9a. entre calles 11 y 12, especialmente de textiles.


En 1933, Gutt y Dávila vendieron el inmueble a la Compañía Colombiana de Seguros, que, como decíamos, tenía su sede en un edificio situado a pocos metros sobre la entonces calle 13, actual calle 12 B.


                          


La torrecita se conoció más tarde como Edificio Quintana, ya que allí funcionó durante un tiempo la Inmobiliaria A. Quintana y Cia.


Después de un largo abandono, a comienzos de esta década la parte baja del edificio tuvo la mala fortuna de convertirse en estacionamiento de motocicletas y el pasaje la desgracia de volverse una moto vía. Es raro el día que los transeúntes podemos     caminar por allí en paz y que no nos toque saltar a un lado de la vía para no ser atropellado por los motociclistas abusivos, a pesar de que un letrero instalado a la entrada indica que las motos deben entrar apagadas.


El edificio que nos ocupa tiene uno de los locales en litigio que ojala se resuelva. Así lo señala un cartel de notificación judicial colgado en su fachada.


En 2024, una vez más, las autoridades bogotanas anunciaron su intención de renovar el centro, para rehabilitar y aprovechar edificaciones valiosas, por medio de la empresa de renovación Renobo.


            


La ahora denominada calle 12 B, antigua calle de los bancos de la ciudad, es quizá la de mayor potencial de recuperación patrimonial del centro de Bogotá y con un esfuerzo de la empresa privada podría ser parte del renacimiento del centro capitalino.


Y esta edificación en particular, Gutt Dávila, actualmente medio abandonada, podría ser un formidable hotel o sede de restaurantes.


Infortunadamente, hace pocos años las paredes de ladrillo a la vista fueron cubiertas con pintura y, tal como acabamos de anotar, la entrada del edificio ahora es guarida de motocicletas. 


Pero, soñar no cuesta nada.



Notas


1.Martínez Ruiz, Enrique. Quinta Sión, Los  judíos y la conformación del espacio urbano de Bogotá. Bogotá, Editorial Pontificia Universidad Javeriana.






miércoles, 23 de julio de 2025

Urbanidad y urbanistas (21). Tras las huellas de Child Dávila y Luzardo


Child Dávila, Luzardo & Compañía fue una empresa fundada en 1940 por Harry Child Dávila y Jorge Luzardo, arquitectos bogotanos especializados en Estados Unidos.

Child regresó a Colombia en 1933, luego de culminar estudios, y se vinculó a la firma del norteamericano Fred T. Ley, que desarrolló importantes proyectos en Bogotá.  Trabajó también en la compañía Coleman y allí conoció a Luzardo, que nació en 1904 y estudió en el Colegio San Bartolomé.

No son muchas las obras de la empresa que sobreviven en Bogotá actualmente, pero sí son de una importancia decisiva como testimonio de su época, como modelos de varios estilos y como ejemplos de buena construcción.


Edificio en la calle 22 con carrera 5a. 

“La calidad de las soluciones de la firma era reconocida en la capital. Los planos de los proyectos eran realizados por los mismos Child y Luzardo”, señala el Atlas Histórico de Bogotá y agrega que trabajaron en distintas zonas de Bogotá, entre ellas el centro, El Chicó, Teusaquillo, La Candelaria, El Retiro y La Magdalena. 1

El libro La Magdalena, de Camilo Moreno Iregui, publicado en 2017 por el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, se refiere a “firmas de gran relevancia para el patrimonio inmueble de la ciudad como Alberto Manrique Martin; Casanovas & Mannheim; Child Dávila y Luzardo; Cuellar Serrano Gómez; Gaetano di Terlizzi; Manuel H. Franco Martínez & Hoyos; Montoya & Valenzuela; Trujillo Gómez & Martínez Cárdenas; Manuel de Vengoechea; Rocha & Santander y Vicente Nasi”. 2


Por fortuna existen algunas de sus realizaciones, especialmente pequeños edificios residenciales, en algunos casos restaurados, como el situado en La Magdalena, calle 37 no. 15-49, que fuera de propiedad de don Miguel Santamaría Dávila hasta hace algunos años.

No menos llamativo ha sido siempre el edificio de la 7a. con 79, al frente de la iglesita Santa María de los Ángeles, que perteneció a Luis E. y Samuel Williamson. Hoy, reformado, sirve como edificio de oficinas. 3


Pero también construyeron edificios de gran tamaño y uso mixto, como el que reunió el Cine Coliseo, locales comerciales y apartamentos en la zona que luego se convertiría en la década de 1960 en el Centro Internacional, edificación hoy desfigurada.


Hace pocos años concluyó la restauración de edificio Acuña o Edificio Francés, ubicado en la carrera 10a. con calle 22. La edificación de apartamentos, un aporte a la revitalización del centro de Bogotá, sobrevive en medio de las agresiones con aerosol y la peligrosidad de la zona, próxima a las manzanas declaradas como zona de tolerancia.


Edificio Francés

En la calle 23 con carrera 5a., diagonal al Teatro Faenza, se encuentra un bellísimo edificio de apartamentos de la firma.

Child Dávila y Luzardo desarrollaron una tarea discreta pero notable en la construcción de viviendas. En particular, fueron muy activos en la construcción de casas de estilo “inglés” y neoclásico en sectores como El Nogal, El Retiro y La Magdalena.


Casa de Darío Echandía, en La Magdalena

En las imágenes se aprecian la casa del expresidente Darío Echandía (arriba) en la avenida 39 con 15, la de Leonor Calvo de Bejarano, en el barrio La Magdalena, y la de Jaime Trujillo en Quinta Camacho (bajo estas líneas).




 4

Buen trabajo de Child Dávila y Luzardo es la residencia de Carlos Dávila en El Nogal, que tiene sembrado en su frente el famoso ejemplar de esa especie, de doscientos años de vida, que da nombre al barrio.

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Casa Dávila, en El Nogal

Es importante anotar que esta es una de las empresas que acostumbraba “firmar” sus obras con placas de identificación en piedra instaladas en un rincón de sus fachadas, como se hacía en las décadas de 1940 y 50, tema que abordamos con amplitud en anterior ocasión.

 

Pilastra y "firma" de la empresa en el edificio Francés, carrera 10a.


Notas

1.Atlas Histórico de Bogotá (1911-1948). Corporación La Candelaria. Editorial Planeta. Bogotá, 2006.

2. Moreno Iregui, Camilo. La Magdalena. Instituto Distrital de Patrimonio Cultural. Bogotá 2017.

3.Revista Casas y Solares. Diversas ediciones 1948, 1949.

4. Instagram: Arquitectura de Bogotá. Linktr.ee/arquitecturadebogota

 



Casa Luis Toro, barrio Bosque Izquierdo















viernes, 6 de septiembre de 2024

Vitrales



                                  


                                     Fragmento de vitral de Walter Wolff en la iglesia
 
                                de Lourdes, con la firma y dirección del autor

La historia de los vidrios de colores unidos con hilos y varillas de plomo se remonta a los tiempos del Imperio Romano, pero tuvo un auge desde el siglo XIII, con la arquitectura gótica, que utilizó el vitral en sus rosetones y ojivas, para representar escenas bíblicas y conceptos religiosos, aparte de crear una forma de iluminación multicolor dentro de los recintos.

En Colombia el arte de los vitrales en los templos y otros edificios públicos aparece, algo tardíamente, a comienzos del siglo XX en obras como la iglesia de Nuestra Señora de Lourdes, situada en Chapinero, y el Capitolio Nacional, donde se instalaron en los salones Elíptico y Boyacá trabajos hechos en el taller del francés de Gustave Pierre Dagrant. (1)

En una historia mínima del vitral en el país sobresale la figura de Walter Wolff, de quien podemos apreciar trabajos en esa especie de museos vivos que son las iglesias de Bogotá, en este caso particular, las de Lourdes, en Chapinero, el Espíritu Santo, en La Magdalena, y Santa María de los Ángeles, en El Nogal.

Eliana Paola Barragán Murilo, investigadora del Archivo General de la Nación, escogió la vida y el trabajo de Wolff para su tesis para magíster en Archivística Histórica y Memoria, en la Universidad Javeriana. La autora describe el interés del anticuario Bernardo Páez Pinzón en la obra de Wolff y en darle el lugar que se merece en la cultura nacional.


Páez, dueño del anticuario “La Niña de la Columna”, compró cerca de 500 dibujos de Walter Wolff a distintos comerciantes y familiares del escultor, y posteriormente los vendió al Archivo General de la Nación donde los documentos forman el Fondo Walter Wolff Wasserhoven. (2)

Wolff, nacido en 1906 en Düsseldorf (Alemania), llegó a Barranquilla en 1930, procedente de Barcelona.

            

               Estos vitrales del mismo templo bogotano llevan los nombres de los donantes

Por qué llegó a Colombia, es una pregunta difícil de responder, pero posiblemente, estando en España, en medio de la Guerra Civil Española, resolvió buscar un destino más seguro.

 

El escultor germano viajó a Medellín, donde vivió dos años, y en 1932 llegó a la capital del país, y abrió su taller en la calle 12 No 2-56.

 

                       
                                  Aviso del taller de Walter Wolff publicado en la revista Proa

En el trágico 1948 entregó los vitrales de la Basílica Menor de Nuestra Señora de Lourdes. En uno de ellos, que aparece en la foto, se aprecia la firma y dirección del fabricante, así como el reconocimiento del donante, como ocurre en todos los del templo chapineruno.

                          Santa María de los Ángeles

Son también de Walter Wolff los vitrales de la capilla de Santa María de los Ángeles, que regentan los padres agustinos, y los de la parroquia del Espíritu Santo (Feijóo y Sicard, 1944), de estilo neogótico, adornada por ocho vitrales a cada costado, en sendas ventanas ojivales, y otros tres en la fachada, con distintas escenas del evangelio.

                                                            

          Muy similar a los anteriores, pero este es en la iglesia 
    del Espíritu Santo, en el barrio La Magdalena 

 

Así mismo, la obra de Walter Wolff adorna el santuario de Nuestra Señora del Rosario de Las Lajas, enclavado en el cañón del río Guáitara, en las montañas de Ipiales (Nariño), y el Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino, en Pamplona (Norte de Santander). (3)

En Bogotá se destacan, además, los vitrales del templo de los Santos Apóstoles del Gimnasio Moderno (1956), obra de Juvenal Moya, con cálculos estructurales de Guillermo González Zuleta.

Los vitrales de la capilla gimnasiana se integran a las membranas de concreto que miran hacia los cuatro puntos cardinales de la capilla, cuyo altar mira hacia el sur, con lo cual la luz de la mañana entra por el oriente y la del atardecer, obviamente, por el extremo contrario.



                   Vitrales de la capilla de los Santos Apóstoles del Gimnasio Moderno, 
                         obra de Juvenal Moya, un verdadero espectáculo de colores.


Fueron elaborados en Francia por la casa Jean Barrillet y reproducen escenas bíblicas: la Anunciación, el Nacimiento, la Huida a Egipto, Jesús entre los Doctores, el Bautismo, Jesús con los Niños y la Última Cena, y la figura de San Francisco de Asís. (4)

El vitral es elemento fundamental en el templo de Nuestra Señora de Fátima, en el barrio Santa Fe (Moya, 1954), en el cual hay murales y vitrales de Marco Ospina; en el de Nuestra Señora de La Estrella, en la sede de la Universidad de La Salle en Chapinero; y en la catedral castrense de Jesucristo Redentor (Cantón Norte), que utilizan las bóvedas parabólicas en sus estructuras. 

Por último, y sin ninguna pretensión exhaustiva, destacamos la Iglesia del Carmen, de los salesianos, situada en la zona histórica de Bogotá, cuyos vitrales reproducen especies vegetales y fueron elaborados por la reconocida Casa Zettler, de Múnich.

 

 

Notas

1.Cinco secretos que esconde el Capitolio Nacional. Colombia Visible. Cinco https://colombiavisible.com/cinco-secretos-que-esconde-el-capitolio-nacional    

Consultado el 4 de septiembre de 2024


2. Barragán Murilo, Eliana Paola. Organización de Archivos de Artistas: Estudio de los Bocetos del Vitralista Walter Wolff Wasserhoven como Parte del Patrimonio Documental Colombiano. Trabajo de grado para optar por el título de Magíster en Archivística Histórica y Memoria. Pontificia Universidad Javeriana. Facultad de Ciencias Sociales, Facultad de Comunicación y Lenguaje. Bogotá 2022.

 

3. https://www.archivogeneral.gov.co/retrato-del-poco-conocido-pintor-de-los-vitrales-mas-iconicos-del-pais

Consultado el 2 de septiembre de 2024


4. https://gimnasiomoderno.edu.co/tour-virtual/capilla/

Consultado el 4 de septiembre de 2024

 

 

 


La iglesia de Santa Bárbara de Usaquén, remodelada en 2019, estrenó 
vitrales en reemplazo de los originales, bastante deteriorados 



           Con un estilo que recuerda al brasileño de los años 60, Santa Rita  
de Casia (Antiguo Country) exhibe vitrales tras el altar



El templo de los Caballeros de la Virgen en Tocancipá (Cundinamarca), con trabajos 
elaborados por las firmas Marta y Jacques, y Arcos Vitrales Artísticos, de Medellín